El descaro de la burocracia electoral no tiene límites. En un país donde el 55% de la población no cree en la transparencia de las elecciones, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha decidido que la mejor forma de «motivar» al votante es gastándose la plata de todos en coreografías y canciones, mientras estira la mano para pedir un aumento de presupuesto que nos dejará temblando.
Hace pocos días, el JNE presentó con bombos y platillos «Un Voto de Esperanza», un espectáculo musical con jóvenes bailando para, supuestamente, «informar» al electorado. ¿De verdad creen que un bailecito va a generar la certidumbre que sus procesos enredados no han logrado en años?.
Mientras nos distraen con coreografías, por debajo de la mesa el JNE ha formalizado un pedido de ampliación presupuestal de 1,750 millones de soles. Según ellos, los 390 millones iniciales son «insuficientes».
Dicen que la plata es para contratar fiscalizadores e instalar jurados especiales. Pero la pregunta del millón es ¿Cómo se justifica este aumento desproporcionado cuando el sistema electoral está muy bajo de credibilidad?
Mas encima, el JNE rechaza cualquier «acuerdo político» con el Ejecutivo de Balcázar para aceptar menos dinero. Es decir, o les damos lo que piden o el sistema entra en «situación crítica».
Estamos a pocas semanas de elegir al próximo presidente y el JNE sigue peleando por dinero en lugar de garantizar un proceso transparente. Lo que la gente quiere es austeridad y eficiencia, no espectáculos musicales innecesarios. Los peruanos quieren menos candidatos y que cumplan con las necesidades que el Perú tiene actualmente, pero con un 55% de escepticismo, el JNE parece estar más preocupado por su «producción artística» que por la legitimidad de las urnas.
Es un abuso que, mientras los peruanos se ajustan el cinturón, el organismo electoral pretenda financiar sus ineficiencias con un presupuesto inflado. El JNE se comporta como un mal artista de teatro, cobrando una entrada carísima, y ofreciendo un show que nadie pidió, para que al final, la obra termine siendo un desastre que nadie cree.

