LA PNP SOBREVIVE MIENTRAS LOS POLÍTICOS MIENTEN

Mientras en las calles del Callao las madres lloran porque pierden a sus hijos frente a las drogas o las balas del sicariato, en Lima los candidatos presidenciales juegan a los «datos falsos». Enrique Valderrama (APRA) salió a decir que “el número de policías en el Perú es de los más bajos que pueden existir». Pero miente. El Perú tiene 39.4 policías por cada 10,000 habitantes, una tasa superior a la de EE.UU., Brasil o México.

¿Por qué miente Valderrama? Porque es más fácil prometer «más policías» que admitir que el sistema ha colapsado. Este es el nivel paupérrimo de candidatos que tenemos, que hablan para el titular, pero no conocen la realidad del puerto.

El problema en El Callao no es que falten uniformados, es que los mandan a la guerra con hondas. La gestión de los recursos es criminal. El 72% de las comisarías no tiene teléfono fijo y el 79% no tiene radio, obligando a los efectivos a usar sus propios celulares con señal intermitente. Además, casi la mitad de la flota vehicular (45.3%) está inoperativa. ¿Cómo van a perseguir a un delincuente si el patrullero no arranca?

No nos engañemos. Muchos critican a la PNP, pero miremos el fondo del problema. El policía gana una miseria y termina viviendo en el mismo barrio donde opera el delincuente que debe capturar. Están condenados a la vulnerabilidad.

Mientras tanto, en nuestros barrios del Callao, las madres están desesperadas. Ven cómo sus hijos se convierten en «soldados» de la criminalidad organizada porque el Estado no ofrece otra salida que el abandono o la corrupción. La inseguridad no es falta de gente, es falta de dignidad, equipo y una estrategia radical que hoy ningún candidato se atreve a plantear de verdad.

Elegir a alguien como Valderrama, que miente descaradamente sobre las cifras para figurar, es asegurar que nada cambie. Necesitamos líderes que dejen de mentir y se pongan a trabajar en la logística básica: internet, radios, sueldos dignos y patrulleros que funcionen.

Este abril, el voto de El Callao debe ser un castigo para los mentirosos e improvisados. La seguridad no se recupera con cuentos de campaña, sino con un cambio estructural que arranque a nuestros jóvenes de las garras del crimen y le dé a la policía las herramientas para actuar. ¡Tu voto informado es la única forma de romper este ciclo de mentiras!

Comparte este noticia:

Noticias Relacionadas